¡Buenos días, amig@s!
La verdad es que hace un día maravilloso, soleado y con
cielos limpios de nubes, color celeste, que invita a salir a dar un paseo. Y yo
lo he dado hasta el Lidl donde, sin
querer queriendo, he comprado queso francés: “Camembert”, el mismo que yo
compraba cuando residía en París. Allí me he encontrado con D, Julio el “Mellao”,
mi dentista, el cual me ha contado la siguiente historia:
— Mira,
Juan: ayer llegó a la consulta una señora de cincuenta y tantos años, y sin
preguntar nada se quitó el pantalón y las
bragas y se tumbó en la camilla, levantó las piernas y las
separó, mostrando su intimidad más
preciada. Yo me quedé pasmado y mudo durante unos segundos, hasta que reaccioné y le dije:
— ¡Señora,
pero qué hace usted! Se ha equivocado de
consulta: yo soy dentista no ginecólogo.
—SI, lo sé. Usted
es el dentista que le ha puesto la dentadura a mi marido. ¡Y ahora me la va a sacar, como Manuela
que me llamo!
—¡Hostias! ¿Y qué hiciste?
— ¡¿Pues
qué voy a hacer?! Arremangarme y sacarla. Ella se levantó y sin lavar siquiera
la protesis ni dar las gracias, salió de la consulta dano un portazo. No cogió
el ascensor, se fue por la escaleras con la dentadura en la mano.
Y nosotros estamos preocupados por las amenazas de Trump. ¡Con
la necesidad que hay en Andalucía de invertir en Educación y en Sanidad!
Nunca te acostarás sin saber algo nuevo.
©Juan
Pan García, el mismo del pasado año.