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jueves, abril 16, 2026

LA SANIDAD PUBLICA Y SUS PROTOCOLOS

 



Mucha gente se queja del mal funcionamiento de la Sanidad Pública y echa las culpas a las inversiones en la Sanidad Privada pero...
Aunque no niego que llevan razón y apoyo las manifestaciones en favor de la S. Pública, pienso que también la mala gestión tiene mucha culpa. 
Ejemplo:
El pasado día 4 fui a la farmacia como todos los meses a recoger mi medicación: No había nada, se había terminado y debía acudir al médico para que me volviese a recetar. Algo que hacen miles de asegurados.

Dado que se tarda unos 15 a 20 días en atenderte en tu médico de familia y que yo no pueda estar tantos días sin medicación, el farmacéutico me aconseja ir a Urgencias. Así lo hago y me recibe en media hora. Le pido que renueve la medicación y me la renueva solo por ese mes, sugiriendo que pida cita para el médica de cabecera, único autorizado para recetar por largo tiempo (4 meses ahora).

La consulta ha durado unos cinco minutos y no me ha resuelto el tema porque debo pedir cita para mi médico de familia para no tener el mismo problema el mes siguiente.
Pido cita y me pregunta el empleado si la deseo presencial o por teléfono y le digo que por teléfono, porque solo se trata de pedirle que renueve el tratamiento.
Me da cita para hoy.
Me quedo sentado desde una hora antes esperando la llamada. Pasan dos horas sin recibirla y llamo yo al ambulatorio. Me dicen que ellos van a hablar con el medico y este me llamará. 
No lo hizo.
Me pregunto:
¿Este sistema es eficaz? Veamos:
Me han atendido dos veces en el control de cita médica, y una vez  en consultas de Urgencias. La otra no se produjo y estaba programada para solucionar el mismo tema. Alargando así la lista de espera, puesto que en ambas consultas se podían haber atendido a un paciente más en mi lugar si la primera vez el médico de Urgencias hubiera podido poner la validez del tratamiento 4 meses en vez del mes en curso. 
Me pregunto si los médicos de Urgencias no son médicos y por eso no están autorizados a recetar como los otros.

Yo no hubiese tenido que volver a pedir cita otra vez ni a explicar mi problema otra vez por teléfono al médico de cabecera (si me hubiese llamado) el cual podía haber atendido a otro paciente en vez de estar charlando conmigo.
Otra cosa: Dicen que por teléfono te dan cita antes que si acudes a la consulta; pero no entiendo el porqué: si el médico de cabecera tiene un hueco para atenderme por teléfono hoy, tardando el mismo tiempo que si voy a verle ¿por qué no me podían atender físicamente hoy a la misma hora en la consulta?
Y así nos va. Creen que la gente no se da cuenta, pero uno puede ser humilde, pobre o viejo, pero no tonto.

martes, abril 14, 2026

YO, EL PAPA



Sala de Prensa de la Casa Blanca
Pregunta la periodista de la BBC NEW:

-Señor presidente: ¿Por qué se disfraza usted de Papa?
- Yo siempre he deseado ser Papa, ahora lo soy.
-Y con qué nombre se le va a conocer?
Un nombre respetado y amado por todos los cristianos: El Papa frita.

Juan Pan García 14 abril 2026


domingo, abril 12, 2026

¿POR QUIÉN VOTO YO, DIOS MÍO?

 


Campaña electoral en Extremadura. Un candidato, acompañado por su esposa, para en la calle a un hombre de unos cuarenta años que ha sacado a su perrito, un bodeguero, a pasear.

 Perdone señor. Soy el candidato de VOX a la Junta de Extremadura, ¿le importa que le haga dos preguntitas?

 Pero muy rápido, mi perrito está a punto de mear.

 Sí, no se preocupe.  Allá voy:  ¿Qué profesión tiene usted?

 Soy jornalero, pero llevo 5 años  en el paro

 ¿Por qué partido votó usted en las últimas elecciones?

 Por IU.

 ¿Por los comunistas? Pero hombre...¿Sabe usted que el comunismo es la explotación del pueblo por el pueblo?

 Pues... no, no lo sabía. ¿Y Vox qué es?

 ¿VOX? ¡TODO LO CONTRARIO!

 

Que así se publique, así se entienda y así se cumpla en las próximas elecciones. ¡Buenos días, amig@s!

miércoles, marzo 25, 2026

TOMI






Lo encontré unos días antes de Navidad en un hospicio. Lo habían dejado abandonado en la puerta dentro de una caja de cartón. Era un bebé precioso. Lo cogí en brazos y enseguida me aceptó. Mi corazón rebosaba de ternura. Firmé los papeles y lo adopté. Le pusimos de nombre Tomi, diminutivo de Tomás.
Lo criamos con esmero en casa y él fue creciendo y jugando, como todo ser vivo cuando es chiquitito. Alegraba la vida en mi hogar y nos hacía reír. Se apropiaba de todo lo que necesitaba para jugar: zapatillas, pelotas, muñecas, el mando de la tele...
Pero noté que pasaba las horas asomado al balcón; le faltaba algo, algo que su instinto le pedía: la calle, el campo, la hierba, los animales...
Un día me lo llevé a pasear. Me detuve en frente de la bodega Gin Rives. Desde la acera se veía pasar botellas enfila hasta la máquina del llenado; pero eso a él no parecía interesarle, tenía clavada la mirada en un prado verde cercano. ¡Nunca había visto algo igual!
Tiraba con fuerza de mi mano y lo acerqué a la cerca. Tomi
se quedaba pasmado mirando una vaca retinta que pastaba tranquilamente. De pronto la vaca se acercó unos metros, mirándonos fijamente Mi pequeñín me miraba como pidiendo auxilio o, quizá, solicitando le presentase a la vaca. Eso yo no podía consentirlo. No porque yo tuviese miedo, siempre encontraría el modo de escapar en caso de peligro; pero con mi niño no me atrevía, era peligroso.
Y nos quedamos mirando el ganado un buen rato. Hasta que Tomi se cansó y regresamos a casa.
Ese día,Tomi había visto cosas nuevas, y habíamos caminado 2,5 kilómetros. Todo había sido perfecto y saludable.
En los días siguientes repetíamos el recorrido para hacer ejercicio y, quizá, entablar amistad con las vacas.
Juan Pan García, 25-3- 2026

jueves, marzo 05, 2026

CUANDO UN AMIGO SE VA...

 

 


 Hoy no tengo ganas de nada, he dormido mal. Carmen, igual.

Estoy preocupado, muy preocupado por la mala situación que en mi casa atravesamos.

Y no es por causa  del irresponsable y genocida Trump, ni por la sumisión  de los países convertidos en  palanganeros.

No es por causa económica: mi pensión  es escasa; pero me apaño: el piso es mío, los muebles míos, las  deudas mías, (Este año, en noviembre, terminaré de pagar el colchón que compré en “La Tienda en casa” cuando nos casamos en 1970).

Pero estoy muy deprimido porque desde hace unos días  veo como disminuye el vigor de mi entrañable amigo inquilino. Su tristeza aumenta a diario, así como mengua su otrora deslumbrante figura, de la cual me enamoré nada más verla. Tan solo diez minutos tardé  en decidir que debía compartir con él mi vida y vivir juntos instantes inolvidables.

 Lo cogí del brazo y me lo traje a casa. Cada día me gustaba más. Cada día lo necesitaba más y esperaba ansioso el amanecer para levantarme y hacerle alguna caricia. Me  volvía loco introducir su miembro en mi boca, chasquear mi lengua  y paladearlo sin prisas. Ambos solos. frente a frente...

Ahora no lo reconozco, se ha quedado en los huesos, ¡y no sé por qué, yo lo he mimado, lo he tratado con cariño y esmero!

Al médico no le llevo, Ya lo conozco bien: va a querer que se lo deje en observación  unos días para decirme después: “Hice todo lo que pude, pero se me fue de las manos y lo perdí”.

Mejor será buscar soluciones en la IA de Google. Esa es noble y leal. No falla. Ni folla. En algo nos parecemos.

Así que no me queda más remedio que armarme de paciencia y ocultar mi pena para que el no se dé cuenta de que sus dís están contados. No creo que dure más de 48 horas.

¡Pobre mío, con lo que bien que lo hemos pasado juntos!

martes, marzo 03, 2026

MACRON NO ES AMIGO DE ESPAÑA



Macron, el presidente de Francia, no incluye a España en su escudo protector nuclear. Otro al que le gusta presumir de su fuerza militar. ¿Y contra quién nos va a defender?
Recuerdo al general Degaulle cuando Francia consiguió tener la bomba atómica y un escuadrón de cazas “Mirages IV” y se envalentonó de tal manera, que a punto estuvo de meternos a todos en un lío.
Lo leí en el semanario “ Le canard enchainé”:
Estaba Degaulle en un bunker mirando el botón rojo rodeado de sus generales. Unos decían que no lo apretase y otros que sí. De pronto el presidente apretó el botón y todos enmudecieron esperando la respuesta de los rusos, que al parecer tardaba solo seis minutos en producirse. Sellaron todos las ventanas, se pusieron sus mascarillas y se agacharon dentro del bunker.
Seis minutos después, escucharon ¡Plop!
Todos quedáronse estupefactos e inquietos. ¿Qué ha pasado?, preguntó el presidente-general Degaulle, quien ordenó salir a un soldado para inspeccionar el terreno. Al cabo de cuatro minutos el soldadito regresó con una carta y dijo:
—Mi general, ahí fuera hay un paracaídas con nuestro misil desmontado y embalado en un cofre de madera, y sobre el paquete venía esta carta.
El general abre la carta. Todos los militares y asesores del Gobierno esperan ansiosos la lectura. El general lee:
“Degaulle, deja de hacer el gilipollas”.

Pues eso, mucho me temo que Macron, quien actualmente ocupa el sillón de Degaulle, sigue su ejemplo haciendo el gilipollas.



lunes, marzo 02, 2026

LAS ALEGRÍAS Y DESVENTURAS DE JUAN PAN.




Yo siempre he dicho que soy tan desgraciado que si un día voy a la playa, ese día no hay agua.
Y nadie me cree, dicen que como andaluz soy un exagerado, y ustedes también lo piensan, ¡que yo os oigo!

Pero sin pruebas, cualquier publicación o expresión, no van a ninguna parte, por eso me decido a contarles mis últimas bendiciones, sí esas bendiciones que muchas amigas de Hispanoamérica me prodigáis en cada comentario y mensaje de wasap. ¡Si eso son bendiciones, mecagoentó, prefiero ir al infierno con la Marilín!

El pasado viernes me desperté muy temprano y, a pesar de ponerme los auriculares para escuchar la radio, no podía volver a conciliar el sueño. Me levanté tan tranquilo a las seis de la mañana, para responder al saludo matinal del amigo José.

Pero hete aquí que el ordenador no se enciende y empieza emitir un pitido de alarma, mientras que una luz roja e intermitente se enciende en la torre del PC de sobremesa. ¡Ya empezamos!, me dije sintiendo un pellizco en el vientre y el calor de la frustración en el rostro.
¡¿Y ahora qué hago, madre de Dios hermoso?!

Pienso en reiniciar el ordenador, pero es imposible si este no se enciende. Calculo lo que me costará llamar a un técnico y prefiero comprar otro ordenador nuevo.
Miro los precios y me entran ganas de ir al váter.

Pregunto a la IA de Google, digo lo que me pasa y enseguida aparecen dos docenas de indicaciones y consejos a poner en práctica. Incluso me pone videos para que yo siga los pasos.

Entonces me doy cuenta de que la IA tiene resaca y dice cosas propias de un tío borracho:
Reinicie el ordenador” (¡Gilipollas, eso es lo que intento hacer desde las seis de la mañana!)
“Quite la tapa, coja la memoria y póngala en otro ordenador, si funciona, descártela. Si no funciona, ponga otra nueva y compruebe si se solucionó el problema.
¡Como si yo tuviese un almacén de placas y memorias de ordenadores!

Total, que apago el móvil y descarto los consejos de la IA. Me quedo pensando ( algo inhabitual en mí, que soy más que nada impulsivo e impaciente) y decido tras unos minutos desmontar la tapa y escudriñar el interior sin tener ni puñetera idea de lo que tengo que hacer después, como hacen la mayoría de conductoras cuando no arranca el motor y levantan el capó y se quedan mirando y pensando en lo bien que estarían con un galán en el asiento trasero. Siempre llega un salvador que se presta a ayudar; pero siempre resulta ser un viejo gordo casado y sudoroso, esto último tal vez porque sabe que la niña no va aceptar lo que él está deseando hacer después de poner en marcha el motor.

Pero bueno, que me aparto del tema. Quito la docena de cables que hay detrás del secreter , saco la torre y quito una tapadera lateral. Entonces me quedo alucinado, ¡No veo nada! Una capa de pelusas de polvo más gruesa que el nórdico de mi cama envuelve el ventilador y las tres rejillas de ventilación del aparato. Me da vergüenza hasta mirarlo. Recuerdo que mi amigo Demetrio me dijo una vez, hace un siglo, que debía mantener limpio el ordenador, por dentro y por fuera.¡Y no lo hice!
Cojo un pincel de los que uso para pintar y saco pelusas para llenar el recogedor de barrer la casa. Miro entonces las piezas del interior: la placa supongo que es una ancha rectangular en la que están enchufadas las demás piezas. No las toco, monto la tapadera y los cables, enchufo el ordenador y ¡SE ENCIENDE! ¡Soy un genio!

Para entonces, ya ha amanecido, mi Carmen se ha levantado y está desayunando. Voy corriendo a abrazarla y decirle que me he ahorrado 150 o 200 euros por no llamar a un técnico.

—¡Qué bien, Juanillo! Entonces ¿me vas a poder comprar el conjunto de primavera que vimos el otro día en ZARA?

Me voy al baño sin responder. Llevo el móvil en el bolsillo, y al bajarme el pantalón...¡se cae dentro del váter!
¡Maldita sea la hora en que me desperté!

Solo pierdo cinco segundos mirando pasmado el teléfono sumergido en el agua. Después, meto la mano, lo saco y lo apago, lo seco enseguida con un paño primero y con el secador de pelo luego. Dirijo el aire caliente a los orificios de la carcasa. (Dos cosas que la IA me dice que no debía de hacer)

Cuando lo veo seco lo enciendo, ¡Y funciona! ¡Soy un manitas!
Todo el día feliz leyendo noticias de Google y de Facebook, escribiendo comentarios y mensajes mientras escucho la radio por los auriculares. Así hasta la noche, hasta que intento hacer una llamada de teléfono y me doy cuenta que no funciona el micrófono ni los altavoces. El Cielo se me cayó encima. Todavía me duele el golpe.

Ha terminado la película de Prime Video sin darme cuenta y me acuesto a las once atacado de los nervios. A las dos de la madrugada me levanto sin haber pegado ojo. He estado calculando si procede llevar el móvil a un técnico o si vale más comprar otro. Miraba los precios en el mismo teléfono, todo funciona bien menos el sonido. Mi móvil ha bajado el precio que me costó hizo el día de Reyes dos años, pero aún sale por 250 euros. Un técnico no me va a cobrar menos de 100, que es lo que le cobró a un amigo por cambiar la pantalla. 

La IA me dice que existen aplicaciones gratuitas que me limpian el celular en segundo. Me bajo dos apps gratuitas que al instalarlas y abrirlas me piden 19 euros e inscribirme y pagar una cuota mensual. Las elimino enseguida. Hago vibrar el teléfono con el volumen a tope, siguiendo consejos de videos de YouTube. Sacudo el móvil de arriba abajo ¿o era al revés? No recuerdo. Limpié con un cepillo de dientes los orificios del altavoz y micrófono, etc, ect.

El caso es que después entre en wasap y abrí el video que me había enviado una amiga desde México y empezó a sonar. Puse la radio y funcionaba. Y me volví a acostar, muy feliz. Carmen no había podido dormir y me preguntó que estaba haciendo.
—Me he ahorrado otros 200 euros de comprar un móvil.
—Vale, ¿ya podemos dormir o todavía no?
—Vamos a intentarlo, mi amor.
Para celebrarlo, ayer me hizo una paella mixta auténticamente valenciana, con mejillones y todo.