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miércoles, noviembre 04, 2026

                   Foto de El HuffPost
 ¡Buenos días, amig@s!

Cuando yo estudiaba en la Escuela de Formación Profesional nos formaban en un bloque compacto cada mañana y cantábamos el “Cara al sol” con el brazo alzado. Al que se despistaba y no lo levantaba, le daban una bofetada. A mí me arrearon dos en los cuatro años que permanecí en el centro. También  desfilábamos en ocasiones especiales, como el 20 de noviembre y el 1º de abril,  por el centro de Málaga cantando canciones victoriosas y de nostalgia, como la siguiente:

«TORRES MÁS ALTAS HAN CAÍDO»

La expresión ‘torres más altas han caído’ significa que nadie es invencible por muy poderosa, rica, arrogante o segura de sí misma que sea. Una persona, nunca está libre de caer, fracasar o perder su buena posición.

«Anda, ve y dile a tu madre/si no me quiere por pobre/que el mundo da muchas vueltas/y que ayer se cayó una torre».

Nuestro rey emérito, la torre de nuestra democracia, cayó del poder con estruendo y ya no se levantará por mucho que lo intente.

Y si los reyes están por los suelos, qué no harán los políticos. También caerán.

Hoy ha caído Donald Trump, pero no del todo. Aún falta qe se cumpla la Ley Divina: “Guarda tu espada, porque el que a hierro mata, a hierro muere”. Y Trump a asesinado a miles de personas inocentes.

Esta mañana temprano  he cambiado la letra de una de las canciones que cantábamos en los desfiles y campamentos  del Frente de Juventudes:

YA TOCAN A REBATO

Hechos guarda su Historia,
que a muchos ha hecho llorar.
Ya tocan a rebato,
por el felón Donald Trump.

Por la extraña voz,
tras el engaño vil,
por la prisión atroz
de gente buena y gentil,
ya tocan a rebato
por el felón Donald Trump.

Sobre pueblos hispanos, erguido
como un dictador cruel
pisando  está el ladrón,
pero torres más altas han caído
rendidas por el gran clamor.

Ya tocan a rebato
por Donald Trump.

 

©Juan Pan García,4 de noviembre de 2026

miércoles, octubre 21, 2026

LA BOLA NEGRA

 

La película “La bola negra” está beneficiándose de una gran promoción, lo que ha conseguido que mucha gente acuda a verla. Mi esposa y yo también hemos picado.

Nos ha encantado la banda sonora y la fotografía, pero nos ha decepcionado el tema y tanto flashback.
También la encuentro muy larga, le sobra al menos media hora de imágenes que nada aportan, en mi opinión.


Últimamente en el cine y en los medios televisivos se promociona mucho la homosexualidad como si fuese necesaria, imprescindible para vivir, y en la película intentan convencernos de que muchas personas desean disfrutarla pero la esconden por miedo al qué dirán. Con este verso Lorquiano, repetido en la película, lo afirman: “Hay mucho amor enterrado en el mar”.
Pero no creo que sea así, somos millones de personas que, aunque respetamos esa decisión, pues cada cual hace con su cuerpo lo que quiere, siempre hay que respetar a quienes no la compartimos.
Actualmente parece ser obligatorio que en cada tertulia, película o programa televisivo incluyan un porcentaje de colaboradores homosexuales, dando por hecho la normalidad de esa orientación.
Pero no es normal: en la naturaleza vemos solo dos géneros: macho y hembra. “Macho y hembra los creó Dios”.

Pero el mejor juez de la excelencia o fracaso de esta película será la entrega de los Oscars.
"La bola negra" ha obtenido varios premios y parece ser que ha sido mencionada para ganar alguna estatuilla; espero no equivocarme por el bien del Cine español; pero estoy seguro de que no conseguirá ninguna.

viernes, octubre 09, 2026

GENTE SIN ALMA

 

Foto de Diario.es

 


Hay  quienes aplauden por el mal de otro

y en el Parlamento  tocan palmas

ignoran que desde tiempo remoto

 al que hace daño  les llega el Karma

 

Aun sabiendo que a Maricarmen hieren

riendo la insultan, difaman y ofenden

y con ello ganar votos pretenden

 demostrar ser buenos  cristianos quieren.

 

No es bajo la protección del Papa,

adorado cual Dios  en Las Cibeles

que evitaréis del Cristo la Palabra:

«El que a hierro mata, a hierro muere»

 

© Juan Pan García, 9 de septiembre de 2026

domingo, septiembre 27, 2026

EL REGALO DE SÁNCHEZ AL REY



 ¡Buenos días, amig@s!

Acabo de recibir una llamada por Wassap  de  mi amigo Feliciano Gisbert, reportero acreditado en la ONU por el semanario francés “Le canard faché” comentando la grabación de la conversación entre la presidenta de Venezuela y Pedro Sánchez.

Feliciano, experto en lectura de labios, comparte conmigo la traducción del citado diálogo entre colegas:

Delcy Rodriguez:

—Mira, Pedrito, he encargado envíen en tu nombre un paquete de regalo para su majestad, el Rey de España.

— ¿Felipe VI?

— Bueno, sí, ese mismo, no recordaba su nombre.

—¿Y para qué le voy a regalar yo nada si él no me aprecia?

— Justamente por eso. Él valorará positivamente tu gesto de amistad.

—Vale, pero no quiero tener problemas.

 

Pedro Sánchez continuaba anoche  en Nueva York realizando entrevistas cuando el paquete entraba en la Zarzuela. El jefe de la Casa Real, extrañado al leer  el nombre del remitente, ordené abrir el paquete:

Un colorido loro, del tamaño que una paloma, apareció en una dorada jaula, estiró sus alas para desentumecer los músculos y comenzó a cantar:

— ¡Viva la república! Están invadiendo Ceuta y el rey no hace nada.

Todos  los presentes dieron un paso atrás desenfundando sus pistolas. Pero un asesor esclamó:

—¡Alto! No le matemos, nos pueden condenar por la Ley de Bienestar Animal.

—¡Pues encerradlo con las gallinas y los gallos, y que ellos cabane con él! — ordenó el jefe.

Y eso hicieron.

Llevaba el loro apenas una hora  en la nave de las gallinas cuando un precioso y colorido  gallo se acercó por detrás al venezolano y le puso la pata encima del lomo.

El loro dio un respingo, se apartó un metro del gallo y exclamó levantando su ala izquierda:

—¡ALTO AHI, NI UN PASO MÁS; YO SOY UN PRESO POLÍTICO, NO UN MARICÓN!

 

Estaba yo comentando con Feliciano si iba a publicar en prensa el artículo, cuando he escuchado un ruido raro y uno forcejeo. La línea se cortó. Yo no me fio de la policía de Trump. ¿Tendrán mis datos? A ver por qué este idiota me ha llamado por Wassap cuando sabe que las redes sociales son estadounidenses. ¡La madre que lo parió!

 

 

sábado, septiembre 12, 2026

El Secreto de la Fuente

 



Había una vez, en un lejano y umbrío bosque, una fuente de piedra gris de la que brotaba un hilo de agua tan puro y cristalino que las gentes la llamaban «la fuente de la verdad».

Un día de verano, un niño risueño y de mejillas sonrosadas llegó corriendo hasta el lugar. Fatigado por los juegos, se arrodilló sobre el musgo fresco y se inclinó para beber con el cuenco de sus manos. Al mirar el fondo de la fuente, vio reflejado su rostro infantil; pero justo a su lado, en el agua, apareció el reflejo de una anciana encorvada, de cabellos blancos como la nieve y rostro surcado por profundas arrugas. El niño, asustado, se volvió rápidamente para mirar a su alrededor, pero allí no había nadie. Estaba completamente solo. Extrañado y con el corazón palpitante, regresó a su pueblo.

Pasaron los años, las hojas de los otoños cayeron y el niño se convirtió en un hombre joven, recio y audaz. Un buen día, el destino lo llevó de nuevo por el sendero del bosque y sintió la misma sed de su infancia. Se acercó a la vieja fuente de piedra y volvió a inclinarse sobre el agua. Al mirar el fondo, su sorpresa fue mayúscula: la anciana seguía allí, reflejada en el fondo. Sin embargo, su rostro ya no se veía tan viejo. Sus arrugas se habían suavizado notablemente y sus ojos cansados brillaban ahora con una chispa de juventud, mientras que las facciones del propio muchacho reflejaban ya la madurez de la vida. El joven bebió en silencio, pensativo ante aquel misterio.

Volvieron a pasar las décadas. El joven se hizo hombre, formó una familia y, finalmente, el tiempo encaneció sus cabellos y debilitó sus piernas. Siendo ya un anciano venerable, volvió a caminar con paso lento por el sendero del bosque, apoyado en su bastón. Sintió la necesidad de despedirse de la fuente de su niñez.

Al llegar, se arrodilló con dificultad y miró el agua por última vez. En el fondo de la fuente cristalina vio, una vez más, el rostro de la anciana. Pero esta vez, al mirarla fijamente, el anciano sonrió con una profunda paz: las arrugas de la mujer y las suyas eran las mismas; sus cabellos blancos eran idénticos y sus miradas compartían la misma sabiduría del camino recorrido. Ambos rostros se parecían tanto que parecían uno solo.

Fue en ese instante cuando el anciano comprendió el gran misterio de la fuente. Aquella anciana no era un alma en pena ni un hada del bosque: era su propia vejez que lo había estado esperando desde el principio de su vida. Cuando era niño, su vejez estaba muy lejana y por eso la veía tan anciana; conforme él cumplía años y envejecía, su vejez se iba acercando a él, «rejuveneciendo» ante sus ojos, hasta que al final de la jornada, el niño de antaño y la anciana del agua se fundieron en el mismo y único reflejo del tiempo.


Este cuento era muy sencillo y corto. Yo lo he alargado un poco añadiendo algunas descripciones.

El autor del cuento impreso, que leí en la escuela, es anónimo, ya que se publicó durante la década de 1950 directamente bajo el sello y la firma de Saturnino Calleja (o de sus hijos, quienes continuaron expandiendo el catálogo de la Editorial Calleja  en las décadas posteriores).

La inmensa mayoría de estos relatos escolares de bolsillo no llevaban el nombre de un escritor individual.

lunes, agosto 24, 2026

LA HUIDA

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 Michelle era una joven estudiante parisina de 18 años, hija de

 Marcel y Jeannine, dueños de una tienda de televisores y

 consolas de música. Corría el año 1967 cuando la conocí en

 un concierto de Jacques Brel, celebrado en la sala Olympia

 de París. Otro día fuimos juntos al Palais des Sports para ver

 al Coro de cantos y danzas del Ejército Rojo, que estaba de

 gira por Europa.


Sus padres no me querían, yo era solo un obrero, y además,

 español;  poca cosa para su hija. Solo podíamos vernos a

 escondidas. Ellos vivían en la primera planta de una casa

 señorial de la Place Pigalle, cerca del cabaret Moulín Rouge.

 

Un día acordamos abandonar la ciudad y huir lejos, muy

 lejos, donde nadie pudiese hallarnos. La ocasión se presentó

 una noche en que el padre de mi amada le anunció que esa

 noche había invitado a su madre  a cenar fuera y después  a

 ver “El amor brujo” en el teatro  Chatelet.


 Ella me llamó a la empresa  por teléfono y quedamos en

 coger la linea 14 del metro Saint Denis-Pleyel a Orly y

 encontrarnos  en la salida del metro del  aeropuerto de Orly.

 Así lo hicimos, y tres horas más tarde circulábamos en taxi

 por Londres.  El resto de la noche la pasamos compartiendo

 cariño.

Al día siguiente, intuyendo que la policía averiguaría dónde

 habíamos sacado los billetes y sellado los pasaportes,  nos

 montamos en el primer autocar que salía de la estación en

 cuya cabecera anunciaba el destino: Stonehenge.


  El viaje duró noventa minutos y nos dejó en una explanada

 llena de turistas, que fotografiaban el extraño monumento

 construido cinco mil años antes. Nos quedamos  pasmados al

 conocer por el guía del grupo la historia de aquellas enormes

 piedras.


Terminada la visita la gente subió de nuevo al autocar, pero

 nosotros nos quedamos ocultos entre los numerosos turistas

  que habían llegado en otras expediciones. Luego caminamos

 hasta un restaurante cercano que habíamos visto desde el

 autocar  en la carretera  y desayunamos fuerte, como hacen

 los ingleses. Nos gustaba el lugar, todo verde y llano.

 Seguimos caminando hasta un pequeño pueblo y pasamos

 allí el día  mirando tiendas, edificios principales, y  jardines

 públicos.

Nos enteramos de que un día al año el sol atravesaba uno de los arcos del monumento, y que aquello tenía un significado muy importante para los antiguos pobladores de la zona. Sin pensarlo demasiado —no teníamos dinero para el hotel carísimo que nos habían recomendado en el restaurante— decidimos volver al monumento y quedarnos allí para presenciar el espectáculo.

Fue un atardecer maravilloso. Los bloques oscuros se recortaban, orgullosos, contra un horizonte de fuego que pintaba el cielo de tonos rojizos. Sentados en la hierba, mi espalda apoyada en una columna y ella recostada en mi regazo, contemplábamos el milagro de la naturaleza. Después, embriagados de cariño, hicimos el amor hasta que, vencidos, nos quedamos dormidos.

La luz del amanecer empezó a difuminar lentamente la negrura de la noche, resaltando a contraluz los pilares erguidos y los dinteles de granito. ¡Y entonces ocurrió!

 Desde donde estábamos vimos un rayo de sol atravesar un dintel, algo que solo sucede un día al año, y que no estaba previsto que ocurriera aquel día, porque de ser así la explanada estaría llena de turistas haciendo fotos. Al parecer, los dioses que custodian ese lugar se apiadaron de nosotros y nos concedieron el milagro.

Pero la felicidad del pobre nunca dura demasiado, y yo no iba a ser la excepción: justo cuando preparaba mi Canon, sonó el despertador.

¡La madre que me parió!

¡Todo había sido un sueño, maldita sea!, exclamé

 decepcionado.

Entonces vi mi cámara de fotos en la mesita de noche, una

 lucecita parpadeaba: estaba conectada y presta a disparar.

¡Las fotos estaban allí!

 

©Juan Pan García. 

 

 


 

 

 

jueves, agosto 06, 2026

LA QUÍMICA DEL AMOR

 


No sabía cómo conquistarla,  ella era hermosa, joven  y amable. Me mostraba respeto, pero nunca accedió a recibir un solo beso.

“Falta  química entre ustedes para que surja la atracción y el amor”, me dijo un ángel en sueños.

Y entré furtivamente  en un laboratorio y me bebí todos los brebajes que guardaban en los tarros.

Ahora soy más fuerte, más activo, más inteligente, más... viejo, más adicto al sexo. Pero a ella... ¡No he podido amarla!

De hecho, no he podido amar a ninguna, ¡putos tarros de pócimas! Follo menos que los leones de Las Cortes.

 

Juan Pan García. 6/8/26

“CRÍA CUERVOS Y TE SACARÁN LOS OJOS”

 


 Ante la inesperada y escandalosa invasion de Ceuta por miles de marroquíes, problema  que se ha solucionado sin derramamiento de sangre, Finlandia se une a los 21 países liderados por Italia,  que exigen la salida de España del espacio Schengen.

¡Precisamente Finlandia!

 El Presidente del Gobierno asistió el 7 de julio pasado a la Cumbre de la OTAN. donde se pedía un esfuerzo a los países miembros para enviar a Finlandia  tropas y equipos para defender a los países bálticos de un posible ataque o  invasión. España, a pesar de las destrucción causada por los incendios e inundaciones, que habrá que reconstruir, firmó el acuerdo  y enviará un contigente militar a Finlandia.

Para defender Ceuta y Melilla, que son la Frontera Sur de la Unión Europea y de la OTAN, nadie   acude en ayuda de España enviando tropas ni navíos,   al contrario: la amenazan con echarla de sus organizaciones, cumpliendo el deseo de Donald Trump y de sus discípulos españoles y demás europeos.

Cuando despertaremos y nos daremos cuenta  de que  un  lobo no puede ser nombrado guardian de ovejas.

Juan Pan García 3/8/26

 

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