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sábado, marzo 08, 2025

QUIÉREME ENTERA Dulce María Leynoz




«Si me quieres, quiéreme entera

No por zonas de luz o sombras

Si me quieres, quiéreme negra, y blanca,

y gris, y verde  y rubia.

Quiéreme día, quiéreme noche

 ¡Y quiéreme madrugada, con la ventana abierta!

Si me quieres . no me recortes, quiéreme toda...

O no me quieras»

Autora: Dulce María Leynoz

 

Yo te quiero, mujer trabajadora.

Te quiero como amiga, hermana y compañera,

Quiero que seas yo, y yo tú, los dos iguales:

con los mismos derechos,

con las mismas oportunidades

 con el mismo sueldo.

Hoy es tu Día, compañera y amiga,

Día que no te mereces, que sería innecesario celebrar

si te tratasen igual , si pensáramos igual de ti

mujer hacendosa, amiga, compañera y colega

cada día del año.

Yo votaré por eso cada día que el Gobierno

lo proponga en el Congreso y en el BOE

Y lo reclamare en las calles, lo exigiré en mis versos

frente a quienes prolongan el cumplimiento.

©Juan Pan García

lunes, febrero 03, 2025

¡AY, CUBA, QUERIDA CUBA...!

 




“Cuando salí de Cuba
Dejé mi vida, dejé mi amor
Cuando salí de Cuba
Dejé enterrado mi corazón” Luis Aguilé


Hasta los trece años no conocí a mi abuelo Juan. Vivía en la Colonia de Caulina, sita en la carretera de Arcos y Ronda, a una legua de Jerez de la Frontera.

“La ley de Colonización y Repoblación Interior de 1.907, votada en Las Cortes, bajo el reinado de Alfonso XIII, pretendía dar soluciones a la crisis de subsistencia que sufría el campesinado andaluz ante la falta de trabajo. Esta ley pionera pretendía una colonización ordenada, creándose campesinos que disfrutaran en usufructo de pequeños lotes de tierras para su subsistencia, y a la vez, fomentar la agricultura de regadío. Así se repartieron 4.000 hectáreas en los Llanos de Caulina,” (Diario de Jerez).

Hasta 1.915 no se construyeron las primeras casas y ese año se produjo el sorteo entre jornaleros sin trabajo y padres de familia, siendo beneficiados 75 de ellos con un lote de tierra.

Uno de los beneficiados fue mi abuelo Juan, quien había luchado en la guerra de Cuba y regresó enfermo, con paludismo.

Me contaba mi abuelo sus batallitas y derrotas: a veces se lamentaba del abandono en que habían dejado a los soldados; otras, sonreía recordando a las esbeltas y cariñosas mulatas.

Pues bien, mi abuelo plantó en mi corazón el cariño hacia Cuba y crecí con la ilusión de viajar a la isla fuese mayor para disfrutar, como él, de las hermosas nativas. Los años pasaron, la vida gira caprichosamente, como giran los sueños, y... No fue posible.

Pero siempre me he interesado por conocer Cuba. He visto películas históricas de antes y después de la Revolución, de Fidel y sus herederos, y del creciente turismo español en esa la isla. Efectivamente, ¡las mulatas son preciosas! Entiendo que mi abuelo quisiera quedarse, pero cayó malito, lo embarcaron para España y se acabaron los vuelos de su pajarito.

El otro día vi una película en Prime Video sobre una joven cubana que soñaba con escaparse de casa y venirse a España. ¡Tenía unos ojos! Y un cuerpazo,.. Y unos labios... La dibujé









domingo, enero 26, 2025

JAMONES



 

El jamón es un producto reconocido en el mundo entero. Son de diferentes clases y calidades, y cada país tiene sus preferencias.
En París yo no encontré ni un jamón como los de España, salvo los que llevaba mi vecino de habitación “El maño”, que llevaba jamón de Teruel al volver de las vacaciones, sino que eran jamones cocidos y sin hueso, como el jamón de York que veo aquí en algunas tiendas y que cortan a rodajas con máquinas.

Los jamones que que yo prefiero son los ibéricos.
Todas las clases de ibéricos: el de recebo, el de cebo, el de bellota (solo lo comí dos veces: en una cena especial de la empresa y en una boda. Estaban muy ricos, pero son tan caros que no me los puedo permitir), el de campo sin D.O y, en último lugar, el jamón ibérico al 50% de cerdo americano Duroc.

Y luego está el otro, el que más bonitos recuerdos provoca, el que más momentos felices me ha regalado, el que se disfraza con nombres más cultivados: cachas, nalgas, muslos...
Son jamones muy distintos, pero ambos provocan sensaciones agradables. Algunas, inolvidables.

Cuando yo me puedo permitir comprar un jamón ibérico de 7 u 8 kilos, lo llevo a casa esperando que sea bueno y esté bien curado, en su punto: ni muy blando ni muy seco, con la satisfacción de que voy a disfrutar buenos momentos con la familia saboreando el jamón, acompañado con un buen vino, mientras hablamos o escuchamos anécdotas.

Pero cuando se va conduciendo el coche, llevando al lado a la novia, a la compañera de trabajo, a una amiga con derecho a toque, incluso a la esposa de toda la vida, y esta está sentada a gusto y tranquila, con las piernas estiradas o encogidas y el vestido por encima de las rodillas..., es imposible no mirar de reojo y desear tocar, acariciar, incluso besar y morder la piel sedosa y cálida de sus piernas, sus cachas, nalgas o como queráis llamarlas.

Poco a poco, sin apenas darse cuenta, la mano se vuelve autónoma y se desplaza, se desliza sobre el vestido palpando su dureza, su textura (al igual que se hace con los jamones) y entonces el corazón palpita y enloquece... y la mano ya no se conforma con deslizarse por encima sino que explora todo el entorno hasta que un claxon sonando enfurecido y un fuerte chirriar de frenos le devuelve a la realidad: “Estás conduciendo, chaval, no seas impaciente, ya te sobraran ocasiones para saborear esas nalgas.”

Lo que digo en el último párrafo no es inspiración, me sucedió a mí en 1969 cuando llevaba en mi Citröen Dyane 6 a mi novia Carmen a la playa de la Puntilla por la carretera vieja de El Puerto. Iba yo así, con la mirada al frente sin ver nada, pero atento a las sensaciones de mi mano derecha que apretaba suavemente la suave y morena pierna de ella y se desplazaba, curiosa, hacia sus intimidades, cuando un camión que venía enfrente tocó la bocina y frenó de golpe. Carmen dio un grito:
“¡Juannnnnnnnnnnn, que no vamo a matá, joé!”

Desde aquel día ya no lo he vuelto a hacer: ella se había dejado acariciar, ¡ya la tenía en el bolsillo! En cuanto hubiese ocasión, sería mía.

¡Buenos días, amig@s! Lloviznando y a 15º de temperatura

viernes, enero 24, 2025

LA NIEBLA

 


¡Buenos días, amig@s!

Amanece hoy con 14º C de temperatura y una cortina de espesa y húmeda niebla colgando del cielo que impide la visión a más de 50 metros.
Hacía tiempo que no pasaba eso en el barrio y, mientras iba caminando a comprar el pan, recordé un día de muy espesa niebla en París:
Iba yo un domingo por una calle entre la catedral de Notre Dame y el río Sena, buscando el puente para pasar al Barrio Latino y no veía nada. La silueta de la torres y la aguja de la catedral apenas destacaban entre la bruma. Escuché muy cerca la sirena de una barcaza y me asusté. De pronto tropecé con un señor anciano, calvo y barbudo (eso sí lo pude apreciar) que temblaba de frío y estaba chorreando agua. Le pregunté:
—Buenos días, señor, ¿está lejos el río?
—Justo detrás de mí
—Yo no veo nada. ¿Cómo lo sabe usted?
—Acabo de salir del agua.
¡Quieto, parao!, me dije. Giré el cuerpo despacito y me fui en dirección contraria, teniendo en mente eso de que “Ojos que no ven, tortazo que te pegas.”


miércoles, diciembre 18, 2024

EL POLIDEPORTIVO

  

 El otro día fui a la Sierra  a ver la nieve.

 Me sorprendió ver a un señor vestido con un chándal azul, organizando el tráfico   dando voces y denunciando a los coches mal aparcados. ¿Quién era ese señor, qué derecho tenía a realizar  funciones de policía?

Detuve mi coche delante de un garaje y esperé a ver su reacción. Lo vi venir con pasos apresurados mientras se sacaba del bolsillo el cuadernillo de las denuncias y el bolígrafo.

 ¿Usted no sabe que aquí no se puede estacionar ni aparcar? ¡Documentación!

 ¿Y usted quién es para pedirme eso? —alegué

 Soy el policía municipal

 Pues no está de servicio; no lleva uniforme y por tanto...

 Este es mi uniforme de policía,  se ordenó así dado que el pueblo llevaba diez años pidiendo un poli deportivo.

 Ah... entiendo. Mire soy un influencer con más de tres millones de seguidores, y si me pone la multa llevando ese uniforme va a recibir tantas criticas este pueblo y su ayuntamiento, que la oposición le va a despedir y denunciar por  cohecho.

El tío cambia el rostro de color como los camaleones del Tiro al Pichón de El Puerto, se quita la gorra, se rasca al coronilla, se estira la cazadora, carraspea un poco y dice:

 Ignoro  qué es eso de ser influencer pero voy a darme la vuelta y si en dos segundos no se ha ido, le juro que lo encierro por difamación e insulto a la autoridad.

 Pues otra experiencia más que me regala este triste y dañino año 2024

domingo, diciembre 08, 2024

" ÉRAMOS POCOS Y PARIÓ LA ABUELA!

“Éramos pocos y parió la abuela”

Siempre hemos tenido problemas de paro en Andalucía, pero cuando uno trabajaba disfrutaba cogiendo el coche un domingo frío y llevando a su familia a desayunar o comer a una venta. Hacerlo en la del Pollo era una pasada: ponían los vasos de café en tubos más grandes que los de la cerveza, y unas rebanadas de pan de pueblo de dos o tres centímetros de espesor. Y para untar el pan lo que quisieras: aceite del bueno, manteca o pringá.

Las mesas estaban siempre llenas, había gente esperando o comprando teleras de pan. Así ha funcionado durante décadas.

Pero hete aquí que llegaron los listos del Gobierno y que comenzaron a poner obstáculos y a prohibir cosas, como servir la manteca y la pringá en un plato y el aceite en jarritas. Hay que ponerlas en cápsula pequeñas, plastificadas (más plástico para contaminar) debidamente documentadas con fechas de caducidad, lugar de procedencia, marca etc.

Pues se han cargado el negocio. Ya no resulta interesante ir hasta la venta para tornar café igual que el del bar de mi barrio.

Pasará lo mismo con el turismo y las reservas de hoteles y agencias de viaje: antes dabas el DNI y era suficiente; ahora debes indicar hasta la fecha del bautismo. Y lo peor: el numero de cuenta y de tarjeta, la caducidad y el DNI. Y eso es lo malo, que tus datos bancarios se guardan durante tres años en el establecimiento y en la policía, y cualquier empleado o funcionario la puede usar y vaciarte la cuenta. No me fío de nadie. Porque, quién vigila al guarda? Ya hemos visto como al Jefe de la Policía le han encontrado decenas de millones en billetes emparedados, más lo que tendrá en el extranjero.

https://www.elmundo.es/madrid/2024/11/12/673270bbe4d4d882078b4599.html

¡Qué contradicción más grande, por Dios! Por un lado te envían mensaje de la policía "No deis el numero de cuentas y los datos personales a quienes te lo pidan por internet, Tu banco nunca te pedirá datos por internet".
Y ahora te obliga a dárselos a desconocidos para poder reservar un billete o habitación.

El Gran Hermano anunciado por Orwell está aquí. ¡Tened cuidado! Veremos cuántos turistas aceptan esas condiciones para venir a España





viernes, noviembre 22, 2024

EUSEBIO ENVÍA UN BUROFAX




 

Esta tarde ha sucedido algo impensable en la época del conocimiento y del IA.

A las 16 horas he visto pasar por la calle a mi vecino Eusebio, que iba a la oficina de Correos para enviar un burofax a su operadora de internet y teléfono, solicitando la baja. Dado que fui yo quien le sugerí el domingo pasado que lo hiciera así, lo he acompañado.

Cuando hemos llegado a Correos, Eusebio ha sacado del bolsillo un sobre cerrado con la dirección de Vodafone y se lo ha entregado a la empleada que nos recibía tras el mostrador, una joven muy guapa, enfundada en unos Skins color carne, que parecía que estaba desnuda.

Como el Eusebio se quedara con los ojos como platos y la lengua afuera relamiéndose los labios ( yo también), la joven le preguntó:

—Qué desea que haga con esta carta, ¿ponerle un sello?

—No, es un burofax

—Pues tiene que darme el papel, no necesita el sobre

—Es que lo que dice la carta es información confidencial.

Y la niña se vuelve de espaldas, mostrándonos el paraíso, y manda el burofax con sobre y todo. Al final le da la copia y le pide tres euros.

Mi vecino se los da y se queda leyendo la copia.

—¡Oiga, pero esto es la dirección de Vodafone!, ¿Y mi carta?

—Es tan confidencial que se han quedado con ella en la Central.

—Ah, vale.

Y salimos a la calle. Iba tan contento que me invitó a un café.

Ya dentro del bar, mientras nos sirve el café, cojo el periódico y leo:

«En total, desde que comenzó el año hasta el tercer trimestre de 2024 se han registrado 237 homicidios».

—La mitad o más han ocurrido en mi pueblo natal — dice Eusebio.

—¿Y cómo es eso, amigo?

—Allí, cada asesinato se cuenta por duplicado. Si son diez, se cuentan veinte: los diez primeros son los crímenes reales; los otros mueren durante la recreación de los hechos ante el juez.

—Vale tío, paga y vámonos a disfrutar del domingo.



Hay gente que tiene cabeza porque está prohibido ir sin ella: la Guardia Civil no los puede identificar si conducen borracho.