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Campaña electoral en Extremadura. Un candidato, acompañado por su esposa, para en la calle a un hombre de unos cuarenta años que ha sacado a su perrito, un bodeguero, a pasear.
— Perdone señor. Soy el candidato de VOX a la Junta de Extremadura, ¿le importa que le haga dos preguntitas?
— Pero muy rápido, mi perrito está a punto de mear.
— Sí, no se preocupe. Allá voy: ¿Qué profesión tiene usted?
— Soy jornalero, pero llevo 5 años en el paro
— ¿Por qué partido votó usted en las últimas elecciones?
— Por IU.
— ¿Por los comunistas? Pero hombre...¿Sabe usted que el comunismo es la explotación del pueblo por el pueblo?
— Pues... no, no lo sabía. ¿Y Vox qué es?
— ¿VOX? ¡TODO LO CONTRARIO!
Que así se publique, así se entienda y así se cumpla en las próximas elecciones. ¡Buenos días, amig@s!
Hoy no tengo ganas de nada, he dormido mal. Carmen, igual.
Estoy preocupado, muy preocupado por la mala situación que en mi casa atravesamos.
Y no es por causa del irresponsable y genocida Trump, ni por la sumisión de los países convertidos en palanganeros.
No es por causa económica: mi pensión es escasa; pero me apaño: el piso es mío, los muebles míos, las deudas mías, (Este año, en noviembre, terminaré de pagar el colchón que compré en “La Tienda en casa” cuando nos casamos en 1970).
Pero estoy muy deprimido porque desde hace unos días veo como disminuye el vigor de mi entrañable amigo inquilino. Su tristeza aumenta a diario, así como mengua su otrora deslumbrante figura, de la cual me enamoré nada más verla. Tan solo diez minutos tardé en decidir que debía compartir con él mi vida y vivir juntos instantes inolvidables.
Lo cogí del brazo y me lo traje a casa. Cada día me gustaba más. Cada día lo necesitaba más y esperaba ansioso el amanecer para levantarme y hacerle alguna caricia. Me volvía loco introducir su miembro en mi boca, chasquear mi lengua y paladearlo sin prisas. Ambos solos. frente a frente...
Ahora no lo reconozco, se ha quedado en los huesos, ¡y no sé por qué, yo lo he mimado, lo he tratado con cariño y esmero!
Al médico no le llevo, Ya lo conozco bien: va a querer que se lo deje en observación unos días para decirme después: “Hice todo lo que pude, pero se me fue de las manos y lo perdí”.
Mejor será buscar soluciones en la IA de Google. Esa es noble y leal. No falla. Ni folla. En algo nos parecemos.
Así que no me queda más remedio que armarme de paciencia y ocultar mi pena para que el no se dé cuenta de que sus dís están contados. No creo que dure más de 48 horas.
¡Pobre mío, con lo que bien que lo hemos pasado juntos!
¡Buenos días, amig@s!
Estamos en alerta naranja en Cádiz, toda la noche se ha llevado lloviendo y con viento fuerte. Los niños en la Sierra no irán a las escuelas hoy; los ríos amenazan desbordarse...
Mientras tanto, Paco “El lumbreras”, llegó anoche a su casa a las 9 y, sin cenar apenas, se acostó.
El pobre hombre lleva trabajando 12 horas y cuando se acuesta solo quiere dormir.
Su mujer no entiende que no la atienda amorosamente y se queja:
— Cariño, abrázame, tengo mucho frío
El marido se gira y la abraza. Y sigue intentando dormir
— Cariño tengo una rajita...
— Pues tápatela, mujer: por ahí te entra el frío.
¡Buenos días, amig@s!
La verdad es que hace un día maravilloso, soleado y con cielos limpios de nubes, color celeste, que invita a salir a dar un paseo. Y yo lo he dado hasta el Lidl donde, sin querer queriendo, he comprado queso francés: “Camembert”, el mismo que yo compraba cuando residía en París. Allí me he encontrado con D, Julio el “Mellao”, mi dentista, el cual me ha contado la siguiente historia:
— Mira, Juan: ayer llegó a la consulta una señora de cincuenta y tantos años, y sin preguntar nada se quitó el pantalón y las bragas y se tumbó en la camilla, levantó las piernas y las separó, mostrando su intimidad más preciada. Yo me quedé pasmado y mudo durante unos segundos, hasta que reaccioné y le dije:
— ¡Señora, pero qué hace usted! Se ha equivocado de consulta: yo soy dentista no ginecólogo.
—SI, lo sé. Usted es el dentista que le ha puesto la dentadura a mi marido. ¡Y ahora me la va a sacar, como Manuela que me llamo!
—¡Hostias! ¿Y qué hiciste?
— ¡¿Pues qué voy a hacer?! Arremangarme y sacarla. Ella se levantó y sin lavar siquiera la protesis ni dar las gracias, salió de la consulta dano un portazo. No cogió el ascensor, se fue por la escaleras con la dentadura en la mano.
Y nosotros estamos preocupados por las amenazas de Trump. ¡Con la necesidad que hay en Andalucía de invertir en Educación y en Sanidad!
Nunca te acostarás sin saber algo nuevo.
©Juan Pan García, el mismo del pasado año.
Aquel día se presentaba muy duro para el joven muchacho, recién ordenado sacerdote, que sustituía al viejo párroco del pueblo. Hacía solo dos días que había llegado y el sacristán, un anciano que había sobrevivido a dos sacerdotes. Le había acompañado en todo momento para tomar posesión de la iglesia y de la casa donde viviría. Una gran expectación había levantado la noticia de sus llegada. Sobre todo entre las beatas que acudían diariamente a los oficios de la parroquia, y esa Nochebuena, la iglesia estaba llena hasta la puerta, para oír la primera misa del joven.
—¡Qué guapo es!— decían unas.
— ¡Y jovencito!— Respondían otras.
Mientras tanto, el cura, temblando desde los pies a la cabeza, recordaba mentalmente las instrucciones del señor Braulio, sacristán, para evitar errores comunes a causa de los nervios.
Y él había aceptado, ¡qué remedio!
Cuando subió para hacer el sermón navideño, se ató la cuerda a la mano; pero se veía mucho. Se desabrochó la sotana por la parte de en medio( y se ató el extremo de la cuerda a sus partes intimas. La barandilla ocultaba todo. Y comenzó el discurso:
— Queridos hermanos, hace tres mil años... — notó un tirón que le hizo saltar las lágrimas— hace dos mil veinticinco años, nació Jesús en un portal de Belén, y acudieron dos mil pastores — otro tirón de cuerda— bueno, quizá no fueron tantos pero un millar sí —Tironazo de nuevo— Y traían manadas de ovejas, cabras y vacas...
Aquí el tirón de la cuerda le hizo tambalearse y harto de tanto suplicio exclamó, girándose frente publico en el borde de la escalerilla:
— Bueno ¡y qué cojones importa si fueron dos mil o diez pastores! El caso es que el niño no nació solo ni pasó hambre, pues los pastores le ofrecieron quesos , chorizo y compartieron con él y sus padres la bota de vino— En este momento la cuerda se estiró tanto que sacó de su refugio el paquete más apreciado del joven.
— ¡Oh, santo Dios!— Exclamaron las mujeres de las diez primeras filas.
— ¡Joder, vaya con el chico! !— gritaron los hombres— De misa no sabrá mucho; pero que bien dotado está. Este tendrá éxito en el pueblo: los creyentes aumentarán.
El cura, no habiéndose dado cuenta del “accidente”, daba la bendición a los asistentes y terminaba diciendo:
— Podéis ir en paz. Feliz Navidad.
¡Buenos días, amig@s!
Dice el refrán: “Bueno es tener amigos hasta en el infierno” y, gracias a eso, yo he podido enterarme por mi confidente en el palacio de la Zarzuela del intento fallido de derrocamiento de la Monarquía el pasado mes de octubre.
Resulta que el expresidente Zapatero estuvo en Venezuela recientemente y Maduro, para conseguir el apoyo de España en la resistencia contra las excentricidades peligrosas de Donald Trump, le envió un mensaje al Rey de España con Zapatero, quien para cortar el hielo, como se dice, le entregó un loro adulto, (cincuenta años de edad). Así me lo cuenta mi fuente:
— Majestad, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, le obsequia con este ave, originario de la Amazonía, como muestra de su amistad con España y en reconocimiento a su brillante reinado...
En ese momento, el loro exclamó:
— ¡Viva la República!
El jefe de la casa real, rápidamente cogió la jaula de manos de Zapatero y dirigiéndose los guardias, ordenó:
—¡Enciérrenlo en el gallinero a la espera del juicio!
Y así fue como el lorito republicano se vio en un corral rodeado de una decena de gallinas y un gallo ibérico. ( No confundir con el gallo mascota del equipo de Rugby francés)
El gallo, muy gallito él, maravillado ante los colores del plumaje del loro y ansioso por cubrirlo, le puso la pata encima, dispuesto a poseerlo sin protocolo de conquista ni nada. El loro, que se imaginó lo que quería el rey del corral, exclamó muy enfadado:
—¡ALTO AHÍ! YO ESTOY AQUÍ POR POLÍTICA, NO POR MARICÓN!
PD: No me hago responsable de la veracidad o no del informe de mi fuente, a quien obviamente no voy a descubrir respetando el secreto profesional.